lunes, 1 de junio de 2009
Carta a mi perro Thomas
Thomas Ignacio es mi perro, llego a alegrar mi vida hace ya siete años. Desde entonces, su entorno, su universo, somos mi familia, mi pareja,mi amigo y yo. Todo lo que en su instinto le impulsa a querernos, es nuestro olor, nuestra voz, nuestro tacto cuando le acariciamos. Dicen que los animales no tienen alma, no lo sé ni me lo pregunto porque empiezo por dudar de la existencia de la mía. Pero sí hay una cosa que me une a él sin fisuras, ambos tenemos el mismo sistema nervioso, padecemos el dolor, y somos esclavos de las mismas miserias. Por eso, cuando pienso en esas personas que llegado el momento abandonan a su perro en medio de la nada, me estremezco al pensar en Thomas Ignacio, sin comer en varios días, sin agua con la que apagar su sed, y adivino su desconcierto, su soledad, su sufrimiento…Thomas Ignacio, desde que está conmigo, ha confiado en mi, y cuando algo le causa dolor, o le regaño, me mira con esa mirada suplicante que no engaña nunca. He leído en alguna parte que, los perros, a hora de la muerte, confían en que su amo les va a sacar del trance...Querido Thomas Ignacio: no te voy a abandonar nunca, ni en tus ultimos dias, pues con tu gracia me enseñas a ser fuerte, velar por ti y olvidar mis penas y sufrimientos… me gustaría que fueses capaz de entenderme para poder decirte lo que te quiero.
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