
Si pudiera quitarte las espinas con mis manos humanas y terrenas, si pudiera mi fe sobre las hienas plantar montes de jarras y de encinas...Ahondaría los mares y las minas donde el oro florece sin cadenas, y podría robar las cosas buenas que a través de la luz, se hacen divinas. ¡Con qué manos pondría en tu cabeza esa saliva dulce o ese ungüento que aliviara el dolor de tu desgarro! No sé si es tuya o mía la tristeza pero el dolor que sientes yo lo siento como siente la tierra el sol y el barro!
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